11 enero 2011

Analisis del Comportamiento de Jared Lee Loughner

«No me siento bien. Estoy preparado para matar a un policía».

Mi actividad favorita es soñar conscientemente, en conclusión, mi ambición es informar a la gente letrada y soñadora sobre una nueva moneda, en pocos días, sabrás qué Yo soy un soñador consciente. Y Mi esperanza es que tu seas un letrado (un hombre alfabetizado).
Sus lecturas favoritas: Mein Kampf de Adolf Hitler o El manifiesto comunista, o novelas como Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, Rebelión en la granja, de George Orwell, y Un mundo feliz, de Aldous Huxley.
Opiniones sobre él: Algunos compañeros cuentan que Loughner parecía un tipo «raro», amonestado varias veces por interrumpir las clases y que llamaba la atención por su comportamiento huraño y solitario. o «de un salvajismo inapropiado».
Estudios Académicos: Abandonó voluntariamente la universidad (estudios en matemática).
Patologías Psicológicas: Desequilibrio y Obsesion, acusó al Gobierno de intentar controlar las mentes de los ciudadanos y en los que se queja de las tasas de analfabetismo.
Tendencias: Analizar y redactar "Pseudo-Sicologia" "Pseudo-Filosofia"
Características: Idealismo radical, solitario, violento, intimidante pero ingenuo, narcisista, alto grado de egocentrismo (mecanismo de defensa) y complejo de Inferioridad (ver canal Youtube)
Ultimo Objetivo: matar a la representante del distrito de Arizona Gabrielle Giffords

10 enero 2011

Pensamientos Varios

Encontré mi panorama.

No es un evento ni nada.

Es personal.

Nadie esta invitado.

Solamente yo.

Y mi Super Yo.

Y tal vez un lápiz y un papel.

¿Dónde es?

Ni yo lo se.

Pero

Lo único que me interesa

Es que tu no lo sepas.

¿Porqué?

Por que me quiero emborrachar.

¿De qué?

De pensamientos.

¿De qué tipo?

De tipo innovador

y abstractas.

Por que creo

secretamente

y al igual que todos

que seré

el único

sobreviviente

de la humanidad.

O también

que llegaré

a ser ese tipo

de gente

que nunca en la vida

podré llegar a ser.

Melancolía?

No. Certeza.

De que estoy solo

corriendo por esa

calle vacía

sin que nadie

vea ni reconozca

mi esfuerzo

de llegar al final

para encontrarme

con la nada.

Corro si cesar

Sin llegar hasta el fucking final

(la oración mas larga es la que escribí sobre esta)

(mentira, es la que está sobre esta).

No importa, dice mi madre

tarde o temprano

las cosas buenas

les llegan a los buenos.

Pero lo que no sabe mi madre

es que yo no soy de esos.

08 enero 2011

De la Juventud del Filosofo

"Nadie por ser joven vacile en filosofar ni por hallarse viejo de filosofar se fatigue. Pues nadie está demasiado adelantado ni retardado para lo que concierne a la salud de su alma. El que dice que aún no le llegó la hora de filosofar o que ya le ha pasado es como quien dice que no se le presenta o que ya no hay tiempo para la felicidad. De modo que deben filosofar tanto el joven como el viejo: el uno para que, envejeciendo, se rejuvenezca en bienes por el recuerdo agradecido de los pasados, el otro para ser a un tiempo joven y maduro por su serenidad ante el futuro. Así pues, hay que meditar lo que produce la felicidad, ya que cuando está presente lo tenemos todo y, cuando falta, todo lo hacemos por poseerla."

Epicuro: Carta a Meneceo

05 enero 2011

Schopenhauer como Educador - F. Nietzsche

A la pregunta: «¿Para qué vivís?», responderían raudos y orgullosos: «Para llegar a ser un buen ciudadano, o un erudito, o un hombre de Estado». Y, sin embargo, son algo que no puede llegar a ser otra cosa; y por qué son precisamente esto? ¡Ay! ¿Y nada mejor? Quien entiende su vida únicamente como un punto en el desarrollo de una estirpe, de un Estado, de una ciencia, y de este modo enclavada por entero en el curso del devenir, en la historia, no ha comprendido la lección que le imparte la existencia y tendrá que aprenderla de nuevo. Este eterno devenir es un guiñol embustero que logra que el hombre se olvide de sí mismo, es la verdadera distracción que dispersa al individuo a los cuatro vientos, el juego absurdo y sin fin que «el gran niño-tiempo» juega ante y con nosotros.

Eckhard sabe: «El dolor es el animal que más velozmente os conduce a la perfección». Debo pensar que a cada uno de los que se proponen en su ánimo una orientación tal de su vida tendrá que ensanchársele el corazón y nacer en él un ardiente deseo de ser este hombre Schopenhaueriano: esto es, limpio y puro con respecto a sí mismo y a su bien personal y de una admirable serenidad en su conocimiento, pleno de vigoroso fuego devorador y bien alejado de la fría y despreciadora neutralidad del llamado «hombre de ciencia», muy por encima de una contemplación hipocondríaca y pesarosa, siempre dispuesto a sacrificarse entero como la primera víctima de la verdad descubierta, y penetrado en lo más profundo por la conciencia del sufrimiento que necesariamente tendrá que derivarse de su veracidad. Ciertamente, con su coraje destruye su felicidad terrena; tiene que ser enemigo incluso de los seres que ama; de las instituciones en cuyo seno se formó, será hostil; no le será lícito proteger ni a las personas ni a las cosas, aunque comparta el sufrimiento de las heridas que les infiera; será desconocido y durante mucho tiempo se le considerará aliado de poderes que aborrece; según la medida humana de su juicio, tendrá que ser injusto, a pesar de su aspiración a la justicia; aunque podrá infundirse ánimo y consolarse con las palabras que un día pronunció Schopenhauer, su gran educador: «Una vida feliz es imposible; a lo máximo que puede aspirar el hombre es a una vida heroica. Obtiene una vida así quien, de alguna manera y por un motivo cualquiera, lucha con enormes dificultades por aquello que, en cierto modo, beneficia a todos y vence; pero al que luego, o bien se le recompensa pésimamente, o bien no se le recompensa en absoluto. Así pues, al final se queda como el príncipe del Re corvo, de Gozzi, petrificado, aunque con noble pose y magnánimo gesto. Su memoria permanece y se celebra como la de un héroe; su voluntad, mortificada por toda una vida de fatigas y pesares, de malos resultados y de la ingratitud del mundo, se disuelve en el Nirvana».

Síndrome del Emperador

Vivimos en un mundo en el que aún se respeta en cierto grado la moralidad, y aunque ésta ha ido mutando con los años; variando en su concepto y limites, sigue siendo un elemento esencial para mantener el respeto para con nosotros mismos, alejarnos del barbarismo, y de la necesidad por abusar indiscriminadamente de los derechos de la integridad sicologica y material del prójimo.

Pero hay una tendencia acreciente en nuestra época contemporánea respecto a la conducta de ciertos niños, jóvenes y adultos a la que suele denominarse el Síndrome del Emperador: que se define cómo "Aquel individuo que no reconoce sentimiento de vinculación moral o emocional, ni con sus padres ni con otras personas o instituciones, aunque a veces pueden establecer lazos de amistad por conveniencia."

No hay consenso respecto si tal síndrome proviene de un efecto genético, educacional, o social
Pero si de que sus efectos en controversia se traducen, en una necesidad egocéntrica, fría y mezquina por conseguir caprichosa-mente interponer la propia posición sobre el resto, olvidando la empatía y el respeto por la autoridad. En algunos casos en la relación Hijo-Padre, donde el hijo responde con frialdad e indisciplina a las peticiones del padre.
La reacción insolente puede deberse a una responsabilidad compartida entre padre e hijos,

Respecto a los Padres tienden a ejecutar un enfoque familiar ambiguo, de espectáculo escénico, arbitrario e ideal: Lo que en base a un ideal de comportamiento, efectúan un desarrollo escénico sobre la necesidad de reacción del descendiente. Un comportamiento errático sobre un individuo (hijos) naturalmente perceptivo, perspicaces y realistas, que como personajes responde indiscriminadamente a las peticiones de la idealidad autoritaria. La diferencia trascendental entre estos y los malcriados es que el primero el "Síndrome del Emperador" es respuesta a una situación que no es generada necesariamente por quién padece éste síndrome, y su respuesta expone pragmatismo, soberbia, frialdad, y un cierto grado de inteligencia. Mientras el padre busca corregir emite un mensaje emotivo a quien en un estado distinto no se somete a una escena que no le corresponde a su estado perceptivo temporal, la sucesiva generación de estos patrones de conducta termina descadenando en escenas a un más grotescas desde el punto de vista moral en la relación intrafamiliar, que terminará deteriorando la relación afectiva y desarrollando en el descendiente una independencia emocional respecto al resto de la sociedad.
En segundo lugar el malcriado tiene como impulso un estado emocional-temperamental, se inicia con un acto pretencioso y destructivo.

Podemos inferir de uno de los textos de Albert Einstein éste síndrome, Al ver en tal personaje tal síntomas no generamos mayor prejuicios y no obstante pudiera haber generado las mismas consecuencias que aquellos niños que sus padres consideran un peligro inminente a corto o largo plazo, lo importa es en estos casos entender nuestro propio comportamiento, nuestra propia escena en el momento en que intentamos controlar o educar a nuestros hijos, entender y empatizar con la conducta de nuestros hijos, y buscar variantes ajenas para desarrollar conductas y vinculos emocionales padre-hijos-sociedad.

Albert Einstein
"Mi apasionado interés por la justicia social y la responsabilidad social ha estado siempre en curioso contraste con una marcada falta del deseo de asociación directa con hombres y mujeres" "soy caballo para un solo recado, no estoy hecho para el tándem ni el trabajo en equipo. Nunca he pertenecido de todo corazón a un país o un Estado, a mi círculo de amigos, o siquiera a mi propia familia. Estos vínculos siempre han estado acompañados de un vago apartamiento, y el deseo de encerrarme dentro de mi mismo aumento con los años"

"Ese aislamiento resulta a veces amargo, pero no lamento estar separado de la comprensión y la simpatía de los otros hombres. Sin duda que pierdo algo por ello, pero me compensa de ello el hecho de volverme independiente de las costumbres, las opiniones y los prejuicios de los demás, y no siento tentación de afirmar la paz de mi espíritu sobre bases tan cambiantes."