23 noviembre 2010
Gobernar: La circense y feliz fábula de un país sin futuro.
25 agosto 2010
Chile versus la Naturaleza
editado por Andrés C.
Chile versus la Naturaleza
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La Termoeléctrica de Punta de Choros es necesaria.
Efectivamente, como le cuento... la termoeléctrica de Punta de Choros es necesaria en la medida en que no tomemos consciencia de nuestras acciones.
Hay que buscar a los culpables de este terrible desastre.
¿Qué es lo que pasa entonces? Las crisis energéticas son recurrentes y suceden cada cierto tiempo dependiendo un poco de las condiciones naturales y escencialmente de nosotros, los seres humanos, que gracias a la tecnología en la salud, menos mueren al nacer y menos mueren por enfermedades o degeneración por la edad, lo que produce ciertamente un incremento en la población, y por lo tanto, en los requerimientos de energía.
20 agosto 2010
Relevancia del Derecho
Según dice la historia, Manuel Rodríguez fue un guerrillero rebelde que causaba alborotos en momentos en que nuestro país vivía un proceso muy importante a lo largo de sus casi 500 años: El proceso de Independencia. No es raro que el Director Supremo, don Bernardo O’Higgins, viese en Rodríguez un ser capaz de mandar a la borda todo lo conseguido hasta el momento. Por eso (y todavía no me salgo del contexto histórico) que O’Higgins y su logia, La Logia Lautarina, mandó a matar a Rodríguez, porque creía que este personaje ponía en jaque la Independencia de Chile.
18 agosto 2010
Razones a favor y en contra del aborto
17 agosto 2010
El viaje hacia el Poder
De todos es sabido que “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo marcó todo un hito en la filosofía y en la teoría política venidera. Escrito en el siglo XVI y dedicada a Lorenzo de Médici, Maquiavelo dispuso en su obra su ideal de príncipe perfecto (esto sería el Estado), dando instrucciones sobre cómo debería de mantener el poder. A pesar de que en el libro no se menciona para nada la frase (es más, la frase la diría por primera vez Napoleón Bonaparte en un prólogo que hizo del libro) su teoría política pasó a la historia por “el fin justifica los medios”.
rían a tomar El príncipe como ejemplo a seguir para mantener su poder y su fatal arrogancia.09 agosto 2010
El Sueño Americano
20 julio 2010
La superviviente del infierno
Sobreviví a lo largo de la Historia de la Humanidad. Soy eterna. Eso se debe a que hice un firme pacto con el diablo. Le vendí mi alma a cambio de estar presente por los siglos de los siglos en e
ste impío mundo. Hasta que el Sol aguante.
Una eternidad da para mucho. Eso sólo lo sé yo. Soy una privilegiada al poder estar presente en muchos de los grandes acontecimientos de la Historia. Algunas veces mi presencia estuvo justificada, según muchos. En otras ocasiones, aparecí sin que mucha gente me reclamara. Pero yo estaba ahí. A veces sigilosa, pero otras sonando con un estruendo estrambótico.
Gracias a ésto tengo muchas imágenes en la cabeza. Pero todas tenebrosas. Lo peor es que no puedo quitármelas, y poco a poco vienen más... Nunca cesan. La Historia es cíclica. De cada cierto tiempo se repite, y en muchos casos, simultáneamente. Como en la actualidad. Muchas veces intento mirar hacia atrás amparándome en el famoso dicho de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero yo en el pasado solo encuentro tinieblas y oscuridad. A pesar de que no hay mucha más luz en la actualidad.
Para mí el siglo mas duro fue el siglo XX. Tuve que estar presente en algunos acontecimientos que constituyen lo más detestable que ha dado de sí el ser humano. Yo estuve durante el asedio de Berlín. Vi el Holocausto judío con mis propios ojos. Viví toda una experiencia inolvidable... para mal. Y de todo ello me culparon a mí. Sobre mi recayó la responsabilidad de que tanta gente que no había cometido ningún delito acabara en un horno.
Pero no fue así. Yo vine para intentar arreglar eso. Al final se consiguió. Lo que no voy a negar es que no pude evitar la muerte de inocentes, la sangría humana, la carnicería que se desató. No pude en el pasado, no puedo ahora, ni podré en el futuro. Eso no depende exclusivamente de mí.
Viví la Revolución Bolchevique en primera instancia. De esta manera presencié cómo el mundo todavía no sabía que le esperaba otra sangría incluso más multitudinaria que la anterior. Y todo en un corto lapso de tiempo. El siglo XX dio todo el mal que puede perpetrar el hombre. A pesar de todo, también salió lo bueno.
No me olvidaré de la Guerra Civil española. Qué cruel es presenciar cómo gente de la misma tierra se acrivilla entre sí. Fue un conflicto cargado de odio por todas las partes. No puedo dejar de sentirme culpable. Y así con tantas y tantas cosas...
Ahora, puedes verme día a día en las televisiones. Estoy cansada. Quiero parar de una vez. Necesito un descanso, pero nadie me lo da. La Historia es cíclica, dicen. Me han requerido y requieren en puntos periféricos, globales... En casi todos los lados. Y no me queda otra que acudir a esa llamada. Pero me canso. Aunque sea eterna, yo también envejezco. Ya me siento anticuada, pinto poco en la modernidad.
Soy hija del Diablo. Soy amiga de la muerte. Solamente exijo respeto. Quiero irme de este mundo con solamente una voluntad: irme de este mundo. El día que el mundo no me necesite, significará que los individuos son completamente libres. Que las personas no necesitan que una panda de ineptos gobernantes intervengan en sus vidas y decidan por ellos. Desafortunadamente, ahora es una utopía.
Te veo más tarde. Tengo que volver a mi trabajo.
03 marzo 2010
Un mundo
Qué quedará de mí, cuando no esté para ver el mundo.
Días más cortos debido a las catástrofes y a la desglaciación.
Un mundo invivible en que los pobres son muy pobres y cuatro ricos los mantienen sometidos con el capitalismo.
Un mundo donde no importará la fuerza de voluntad sino la capacidad para corromperla.
Este mundo no es cada día un mundo mejor. ¿Vivimos mejor que hace 50 años vivía la gente? Probablemente sí, si respondemos de inmediato, posiblemente no, si pensamos que cada vez somos menos libres.
Creemos que se vive mejor porque llegamos a cosas (materiales) que antes no podíamos. Pero los que antes podían nos dejan que podamos porque ellos ya pueden más.
Antes no se probaban las gambas más que en navidad, es verdad, pero es que las gambas no son un lujo hoy.
Y mientras tanto, el agujero que nos separa es cada vez más grande.
No quiero este mundo.
No es mi mundo.
Por eso os pido que me ayudéis a cambiarlo.
¿Cómo cambiar el mundo?
Solo nos hace falta información y orden.
Coordinemos a todos los pobres de nuestras provincias y demos un golpe como ya lo hicieron en el pasado los burgueses. Digamos "ya basta", los nobles tuvieron su turno, y éramos pobres, lo tienen los burgueses y nos esclavizan con su capitalismo.
No dejemos que nadie nos diga que somos menos que ellos.
Y así,...
solo así...
así se cambia el mundo caballeros.
01 septiembre 2009
La gripe de los políticos
Probablemente a estas alturas, muchos habréis visto el famoso vídeo de “Operación Pandemia”. Un mini-documental sorprendente, pero que no hace otra cosa que alentar lo que muchos ya intuímos con la gripe aviar: que es puro interés.
El problema es el mismo que tienen los peperos con el espionaje: que no hay pruebas. Al fin y al cabo, tener pruebas existentes contra un poder muy, muy superior, es verdaderamente difícil. Y conseguirlo puede ser oro. Pero la sospecha es probable si atendemos a varias cosas, que pueden sonar también espeluznantes, pero que son realidad.
La primera es el miedo. La política del miedo se ha utilizado siempre. Se utilizó hace poco con el terrorismo, y se ha vuelto a utilizar con dos gripes distintas. ¿Por qué no se crea una espiral terrorífica alrrededor de la gripe común, que causa más muertos al año (evitables)? Porque ya no es creíble. La gripe común es, ante todo, eso: común. Por lo tanto, no es sorprendente. El impacto que causa una “nueva” gripe es altamente superior. Todo eso crea miedo.
Y el miedo nos lleva a otro punto, bastante importante. Y es que el miedo crea falta de protección. Lo cual sirve de excusa al Estado del siglo XXI para hacer una de las cosas que más ansía: seguridad extrema para vigilar que nada ni nadie se salga de “sus” proyectos.
La excusa última es intervenir y meterse (todavía) más en tu vida. Y ya de paso, controlar que algo no escape de los intereses de los grandes jerifaltes. Estados y empresas subordinadas a los estados, controladas en su mayoría por funcionarios. Todo es lo mismo, a la larga.
Porque el miedo también crea más consumo. Que es lo que interesa a los planificadores centrales de los Bancos Centrales y demás, para que no se note que su sistema ha fracasado estrepitosamente. Todo lo que hay por detrás de la gripe A son intereses.
Y aparte de todo esto, llevamos bastantes años escuchando a los grandes políticos que hay un problema de superpoblación. No es de extrañar tampoco que haya un control de natalidad encubierto. ¿O no es raro que mueran, principalmente, embarazadas y niños?
Esto suena muy rocambolesco. Pero no son pocos los científicos que ya aseguran que el virus de la gripe A salió de un laboratorio. ¿Error humano? ¿Casualidad? ¿Premeditación? Yo os recomendaría, como han hecho ya bastantes médicos, no tomar la vacuna ni el dichoso Tamiflu. Pedid consejos para reforzar el sistema inmunólogico, que es lo que en realidad hace falta.
06 julio 2009
Chávez y sus muñecos: Manuel Zelaya
Las cosas son como son, y Manuel Zelaya alentó con sus actos que ocurriera un golpe de Estado. A veces, incluso parecía que lo anhelaba. Es condenable, pero las circunstancias no tanto. Las causas por las que se ha producido un golpe de Estado tienen que ser objeto de debate en la Comunidad Internacional. Y si no, ésta se habrá posicionado c
laramente en contra de un Estado de Derecho que es – presumiblemente – Honduras, que esta vez, y sin que sirva de precedente, ha funcionado delimitando una separación de poderes clara.
Pero hay que explicarlo desde el principio. Manuel Zelaya ganó unas elecciones con bajísima participación bajo las siglas del Partido Liberal, partido que representa al centro-derecha liberal en Honduras. Sin embargo, Zelaya, traicionando los postulados de su propio partido y los de sus propios votantes, anunció un cambio de rumbo en la política hondureña: alineación internacional con los Castro y con Chávez y giro hacia el socialismo y el castro-comunismo. Todo esto provocó un fuerte malestar en la sociedad hondureña, salvo contadas muestras de apoyo a “Mel” Zelaya.
La primera piedra en el camino de “Mel” Zelaya estaba en la celebración de un reférendum para preguntar a los hondureños si qurían reformar la Constitución para que Zelaya pudiera presentarse más veces, haciendo una política totalmente chavista. Esta consulta, preparada para el pasado domingo, fue declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional e ilegal por el Tribunal Electoral. Zelaya perdía su primer punto, pero seguía en las mismas. Como consecuencia ha venido el resto, lo que sabemos, y lo que se vende al resto del mundo.
Zelaya no ha sabido jugar sus cartas, y, en contra de la estrategia de su amigo Chávez, no ha contado con el ejército, pensando que podía ganarle la batalla. El resultado ha sido claro, y el bufón de Chávez ha perdido a su primera marioneta en Latinoamérica.
No ha sido solamente esto. Zelaya ha atrevido a preguntarse qué pasaría si en EEUU al presidente Obama no le hacen caso otros poderes. ¿Cómo que qué pasaría? EEUU es una democracia real y fuerte. Si a Obama se le pasa – solamente con que se le pase llega – por la cabeza desafíar a otros poderes o al ejército, inmediatamente va, casi, a la silla eléctrica.
La Comunidad Internacional debe de dirimir y de debatir el trato que se le va a dar a Zelaya. Condenar el golpe está bien, pero tampoco está de más condenar al ex-presidente que quiso atentar contra el Estado de Derecho y contra el orden constitucional en Honduras, teniendo como última meta un paraíso comunista y chavista nuevo en Latinoamérica.
15 mayo 2009
¿Y si hubiera dictadura?
La película, a pesar de ser tramposa por momentos, es toda una enseñanza y crítica a las ideologías colectivistas: socialismo, nazismo y fascismo. Aunque más arraigada con los dos últimos.
Ideologías así siempre han sido y serán atractivas para el ser humano. Ideologías altamente vendibles destinadas a luchar contra las “desigualdades sociales” o la “avaricia capitalista”. El caso que se pone en la película es mediante el corporativismo.
Todo parte de un experimento sociológico: poner un régimen de disciplina extrema a unos alumnos,
restrigiendo las libertades y haciéndoles sentir un equipo. Un colectivo. Con una pregunta: ¿es posible que en Alemania pueda haber una dictadura?
Poco a poco, el enfrentamiento contra los que no piensan como ellos se hace natural, porque la manipulación está presente. Ese es uno de los puntos angulares que trata la película: la manipulación.
Hitler no ganó unas elecciones democráticas por casualidad. Ni porque sí. Era un gran político y un gran manipulador de masas que puso sobre la mesa al capitalismo como gran culpable de todos los males. Culpable del mestizaje que llevaba al pueblo ario, claramente superior, a ser ninguneado. En tiempos de crisis la gente es más manipulable, otro dato que se muestra en la película a la perfección.
Y, precisamente, como es un proyecto atractivo, poco a poco se van adheriendo a él más personas, dejando de lado el fabuloso curso sobre anarquismo que hay en otra clase. En dicha clase enseñan a ser individualistas y a valerse por sí mismos, cuando en realidad hay que ser un colectivo unido y fuerte. Esa es la enseñanza del profesor.
Y ahí nace la extorsión y la dominación hacia los que no son como ellos, expresado muy bien en el film. En otras palabras: la agresión contra “los malvados defensores del sistema”.
Película valiente que pone sobre nuestra sociedad exactamente la misma pregunta: ¿es posible una dictadura en la actualidad?
19 marzo 2009
¡Keynesianos del mundo!
Tengo un amigo de Juventudes Socialistas que confunde el “sistema de los banqueros” con el “sistema capitalista”. Luego acaba declarándose keynesiano (eso de que el ahorro es igual al consumo no se lo creía ni él). El sistema monetario imperante no es muy liberal. La moneda la controla Papá Estado; y los Bancos Centrales, primitos del Estado, intervienen los mercados crediticios.
De hecho bajar los tipos de interés al 1 %, como hizo Greenspan en 2001, no es muy liberal. Incluso es keynesiano. Crear problemas de la nada con tal de que haya más empleo público también lo es. Quizá por eso el actual Nobel de Economía, Paul Krugman, neokeynesiano de pro, defendió la guerra de Irak (desde el punto de vista económico; políticamente está en contra) porque, desde su punto de vista, actúa como “Programa Público de Trabajo”.
La Reserva Federal es otro organismo inservible que está metido de lleno en las causas de esta crisis. Hay que optar de una vez por abolirla. La política de bajar tipos de interés ya citada por parte de Greenspan es un claro ejemplo. Ron Paul ya ha pedido acabar con la FED.
Lo que habría que hacer es acabar con los Bancos Centrales. Son un sistema de planificación económica como otro cualquiera. Con libertad monetaria los bancos comerciales emitirían su propia moneda. Pero, si no fuera posible acabar con los Bancos Centrales, sí sería posible que pusieran en práctica todo lo contrario de lo que han hecho hasta ahora: que pongan en marcha unas tasas altas para fomentar el ahorro (que es demanda futura), y que la gente adquiera responsabilidad y sepa dónde mete el dinero. Por otro lado, tendría que poner tipos de interés altos, que, aunque implican menor crecimiento, no generan inflación protegiendo a las familias de la misma.
Pero Keynes no había más que uno. Y él tenía una decencia adquirida que los neokeynesianos no tienen. Éstos confunden “neocon” con “liberal”, aunque los primeros sean de lo más intervencionista que se ha visto en tiempo. La prueba es que con Bush el gasto público aumentó a un ritmo increíble.
Keynes le confesó en privado a Hayek que, al final, perdió su debate. Que Hayek lo ganó. En la misma conversación Keynes dijo que los keynesianos “son unos tontos”. Que se entere Krugman.
23 diciembre 2008
Mitos socialistas sobre el fascismo
En realidad la clasificación política de derechas e izquierdas empieza a quedarse anticuada; anquilosada tanto en el espacio como en el tiempo. A pesar de que se sigue utilizando a diario y a menudo (aquí cometo yo mismo el error), la clasificación ya no es correcta. ¿Por qué? Pues porque hay anti-liberales en la derecha y en la izquierda; socialistas de todos los partidos, que diría Hayek. Nos queda así un clasificación nueva y realmente seria: liberales y anti-liberales. La vieja batalla del individuo frente a la sociedad y viceversa.
Por eso que alguien llame “fascista” a un liberal tiene el doble de imprecisión; el fascismo es, en realidad, un colectivismo. Como explica perfectamente Hayek – ya antes mentado – en Camino de Servidumbre, el fascismo no es algo que venga de la “derecha” en reacción al socialismo; es simple y llanamente un resultado del socialismo, del colectivismo. Y como todo colectivismo, es anti-liberal. Sin embargo, se tiende a encuadrar al fascismo en la extrema-derecha, cuando no en la derecha. ¿Por qué? Seguramente por el razonamiento del socialismo de que el fascismo es una reacción capitalista a sus teorías. Nada más lejos de la realidad. El fascismo, como especie de colectivismo, es anticapitalista. Nadie liberal, que defienda la libertad individual y la propiedad privada, diría lo siguiente en su sano juicio: “Conforme a la civilización asume formas más complejas, más se tiene que restringir la libertad del individuo”. ¿Adivinan quién dijo esa iluminada idiotez? Sí, fue Benito Mussolini
Es cierto que el fascismo reconocía la propiedad privada, pero el Estado se la adjudicaba a quien le daba la gana. Se aseguraban el poder por la corrupción a la que inducían. Ningún individuo podía competir; el régimen de competencia brillaba por su ausencia. ¿Cómo se puede considerar eso “capitalista”? Imposible, sencillamente. Ni siquiera entra dentro del capitalismo intervencionista que, por desgracia, conocemos hoy en día.
Además el fascismo es el artífice del Estado Social, tan alardeado a veces por la izquierda. Una ideología que se asemeja al socialismo, puesto que también reclamaba una mayor “justicia social”. Precisamente la política económica era otro de sus fuertes, al mentar continuamente la planificación. La planificación económica que recorta libertad y lleva directamente a la ruina.
Resulta increíble ver quiénes fueron los ideólogos y los planificadores de la famosa “Socialización fascista”. Nicola Bombacci y Néstor Majno, dos conocidos pensadores comunistas, idearon la política de socialización basada en el centralismo, el corporativismo y un fuerte incremento del papel del Estado en la no-libertad de los individuos. Sin embargo no se puede confundir con el socialismo libertario, ya que hay alguna que otra diferencia.
“Nuestro programa está alineado en eso que llamamos 'izquierda'”
“Nuestro ideal es el Estado del Trabajo.”
“La verdadera amenaza viene de la derecha”
“La burguesía capitalista trata de hacernos servir a sus fines”
Todas estas frases fueron dichas por Benito Mussolini, el exponente del fascismo. Si nos limitamos a hablar de liberalismo y anti-liberalismo, esto estaría encuadrado inequívocamente en lo segundo. Si nos ponemos a hablar en términos de derecha e izquierda, estaría alineado en lo primero. ¿Por qué? Seguramente, sin las etiquetas que propone el socialismo, estaríamos hablando de otro tipo de socialismo más. Un colectivismo, al fin y al cabo. Claro, que eso sería si no existiera izquierda.
Realmente para entender todo esto es imprescindible nombrar el pasado socialista de Mussolini. Éste fue un dirigente del Partido Socialista italiano. El partido fascista es precisamente un escisión del primero.
Diferentes partidos, la misma cara. El fascismo y el socialismo en realidad están enfrentados porque quieren ocupar el espacio social de la misma gente. Es un dilema: competían entre sí, precisamente el sistema (el de competencia) que quieren combatir y eliminar.
29 septiembre 2008
El debate que nadie ganó
Personalmente, como sabréis, no me gustan especialmente ninguno de los dos candidatos, aunque prefiero que gane John McCain para que el avance socialdemócrata en EEUU se anule. Aunque parece que en el Partido Republicano también hay un avance intervencionista – las últimas actuaciones de la administración Bush lo confirman –, John McCain dio mejores soluciones económicas que las de su rival socialdemócrata.
Dijo McCain que “hay muchos problemas en nuestro sistema”. No sé a qué sistema se referirá, pero espero que no sea al capitalismo. Antes que echarle la culpa a un sistema – en EEUU es una idiotez porque no hay socialismo ni comunismo – convendría echársela a un par de gobiernos algo keynesianos. La cosa comenzó con el incomparable Clinton y ha ido aumentando hasta que Bush, por no ser una excepción, se convirtió a nuestro amigo Keynes. Pero está claro que McCain no le va a echar la culpa a su presidente actual porque no tiene los bemoles de otro republicano como, por ejemplo, Ron Paul, el cual atiza a troche y moche a su actual partido (aunque parezca raro en España, en USA es más corriente de lo que parece).
En Seguridad y Defensa, como era de esperar, todos los analistas ha coincidido en que ha ganado McCain. Es natural, puesto que Obama ahí pierde todo su “encanto”. Como dijo algún que otro analista, si yo tuviera a algún familiar mío en Irak votaría a McCain. Precisamente cuando salió el tema de la Guerra de Irak, donde parece ser que McCain también se impuso, empezó una pantomima. La de sacarse cada candidato un brazalete de un soldado muerte y contar distintas historias que dijo la madre del fallecido. En el caso del brazalete de McCain, la madre le pidió que la muerte no fuera en vano; en el caso de Obama, le pidió que no hubiera más brazaletes así. Rayando el electoralismo más absurdo de los últimos tiempos, se quedaron tan contentos con sus respectivos brazaletes. A pesar de todo, he de decir que McCain siempre queda más convincente porque todavía no tiene esa familla de Judas Iscariote que recorre a Obama cada vez que dice que hay que hablar con dictaduras comunistas pseudo-bolcheviques.
Precisamente en política exterior Obama presumió de lo que no tenía que presumir: de llevarse bien con Zapatero. ¡Pues vaya cosa! Como en EEUU Zapatero tiene buena fama, tanta que se le recuerda por faltar el respeto a los valores patriotas de EEUU – algo que allí, al contrario que aquí (España), se tiene muy en cuenta – y nada más. McCain le sacó a Raúl Castro, Ahdmadineyah y otros grandes regímenes donde la libertad prima por todo lo demás. La conclusión es que estuvo un pelín más fuerte McCain.
Lo cierto es que también debo de ser de los pocos que le da mejor impresión hablando McCain que Obama. Obama tiene la fama de buen orador, de buena imagen... Lo segundo lo admito, porque es más joven, lo cual conlleva menor experiencia, algo que no me gusta para dirigir la empresa del gobierno. Sin embargo, lo de buen orador es mentira. O soy yo u Obama es tartamudo, porque no para de estar dubitativo cada vez que habla. ¿Soy el único que lo nota?
Conclusión: ganó McCain por poco. Habrá que esperar a los demás. Es, en realidad, el debate que nadie ganó.
16 septiembre 2008
La curva de Laffer funciona
Así, podemos observar que se recauda lo mismo con el 100 % de impuestos que con el 0 %. Esto no es del todo exacto, pero sí se asemeja a la realidad. Un claro ejemplo donde esto pasó fue en la URSS. Esto se explica porque, al pagar tantos impuestos, la gente deja de trabajar por la falta de incentivo y no puede contribuir como si gozara de un trabajo.
La curva de Laffer, al contrario que otras teorías o curvas, sí es altamente creíble y tiene ya sentados precedentes. Por ejemplo, si miramos a la gestión realizada por Ronald Reagan, vemos los frutos que dio durante la década de los 80, los famosos 80 de Reagan.
La situación que recibió Ronald Reagan al acceder a la presidencia de los EEUU era desastrosa. Con una tasa de inflación al 14 % el índice de empleo había decrecido, y el paro se situaba ya en el 10 %, viniendo de una subida desde el 4 %. Las tasas de interés asustaban: se situaban en un 21 %. Asimismo, la tasa de impuestos para los acaudalados era de un 70 %, aunque los más modestos pagaban más proporcionalmente hablando. Concretamente un 37 %. Reagan bajó los impuestos del 70 % al 28 % y del 37 % al 15 %.
La inflación después de todo eso se situó al 4'5 % anual y dejó el desempleo en el 5'5 %. Pero la demostracuón de que la Curva de Laffer funciona viene a continuación. Y es que los ingresos gubernamentales en concepto de impuestos crecieron un 50 %, y eso con los impuestos a la baja y por debajo del 30 %. En 1986 la tasa de inflación ya estaba situada en un 1 % anual.
Sin embargo, los críticos echan en cara que la deuda aumentó durante su mandato. Pero la verdad es que si Reagan no aumentara el gasto militar la aproximación a la Curva de Laffer sería absolutamente perfecta. Lo fue, digan lo que digan. La prueba es que los ingresos estatales crecieron un 50 % a pesar de esa gran bajada de impuestos.



