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26 enero 2009

Los amantes


Harux y Harix han decidido no levantarse más de la cama: se aman locamente, y no pueden alejarse el uno del otro más de sesenta, setenta centímetros. Así que lo mejor es quedarse en la cama, lejos de los llamados del mundo. Está todavía el teléfono, en la mesa de luz, que a veces suena interrumpiendo sus abrazos: son los parientes que llaman para saber si todo anda bien. Pero también estas llamadas telefónicas familiares se hacen cada vez más raras y lacónicas. Los amantes se levantan solamente para ir al baño, y no siempre; la cama está toda desarreglada, las sábanas gastadas, pero ellos no se dan cuenta, cada uno inmerso en la ola azul de los ojos del otro, sus miembros místicamente entrelazados.


La primera semana se alimentaron de galletitas, de las que se habían provisto abundantemente. Como se terminaron las galletitas, ahora se comen entre ellos. Anestesiados por el deseo, se arrancan grandes pedazos de carne con los dientes, entre dos besos se devoran la nariz o el dedo meñique, se beben el uno al otro la sangre; después, saciados, hacen de nuevo el amor, como pueden, y se duermen para volver a comenzar cuando despiertan. Han perdido la cuenta de los días y de las horas. No son lindos de ver, eso es cierto, ensangrentados, descuartizados, pegajosos; pero su amor está más allá de las convenciones.


Juan Rodolfo Wilcock

26 julio 2008

F u e . . .



Una luz entrecortada
fragmenta el crudo deseo
tu necesidad carnal,
la amargura y el placer

Entre cóncavo y convexo
sin ser lógico en el sexo,
no hay fines o compromisos,
solo follarnos sin más...

Y sin tapujos, sin miedos,
antes de quedarnos muertos,
aferrado entre tus huesos,
e irracional, sin un "quiero"

Y para antes de eclipsarnos
rodeado de tus manos
al tesoro del orgasmo
busco lamiendo, mordiendo

Ya me sientes, ya te siento,
urgiéndonos el deseo,
entremezcla agonizante
tu secreción venenosa,

Entre mis brazos holgados
abrazándome en tu espalda
llegan fragmentos de sol
al mordisco de tus dedos

Así, todo sucediendo
de como nació el deseo
y un "amor natural" muerto
Eso f u e...

22 julio 2008

Como deseo tu cuerpo

Amada adonde estas, que no puedo tener tu cuerpo mi cuerpo reclama el tuyo, mi corazón te llama a gritos pero no vienes a mí Amada si supieras que en las noches en mi habitación no puedo conciliar el sueño porque no puedo tenerte Amada vuelve por favor vuelve a estar junto a mí, junto a mi cuerpo que el tuyo y el mió vuelvan hacer uno solo no quiero pensar que estas lejos o que tal vez otro ya a poseído tu frágil y cristalino cuerpo. Amada vuelve junto a mí mas que hacer el amor complementemos nuestras almas para estar eternamente juntos vuelve, Amada vuelve….

17 julio 2008

¿JUGAMOS?

Tan sólo le gustaba jugar, nada más.
Muy a menudo se dirigía hasta el parque de la plaza Crowds y, sentado en uno de los estropeados bancos, contemplaba su alrededor para observar si se hallaban miradas de madres acusadoras. Cuando se aseguraba de que ningún ojo escéptico cavilaba por su entorno, se volvía a profundizar en una búsqueda totalmente diferente: la próxima niña con la que jugar.
“¡Perfecto!”, pensó mientras se levantaba del banco y se disponía a acercarse hasta la niñita morena de coletas que se columpiaba con algo de dificultad.
-¿Te ayudo?- le preguntó. Ella asintió con la cabeza, entonces él se posó detrás de ella y comenzó a propulsarle diminutos empujones con pos de que el columpio se balanceara con más fuerza.
Él esperaba alguna que otra risita inocente, pero la niña se mantuvo callada en todo momento.
-Estás muy seria-alegó, pero ella tan sólo se encogió de hombros.
Los lazos rojos caían desde sus coletas hasta sus hombros. Su faldita gris a cuadros le tapaba hasta sus diminutas rodillas, y su blusa blanca apenas le resguardaba de aquel frío otoñal. Parecía apagada y consumida; no era como las demás niñas que saltaban a la comba, que se deslizaban por el tobogán o que simplemente jugaban en la arena.
Él no sabía qué hacer. Le apetecía jugar, pero si ella no se mostraba interesada, tendría que buscar alternativas.
-¿Y tu mamá?- preguntó, y la niña se encogió de hombros.
Entonces él dejó de columpiarla y dio un pequeño rodeo se puso en frente de ella, y se bajó de cuclillas para estar a su altura.
-¿Te apetece jugar a algo?
-Mamá dice que no debo hablar con extraños…
Él le sonrió a la vez que le acariciaba la mejilla.
-Soy Michael, ¿y tú?
La niña mantuvo algo de desconfianza, pero sin pensarlo, respondió.
-Cloe.
- ¿Lo ves? Ya nos conocemos.
Allá en el fondo, se escuchaba chirriar la ruleta que acababa de empezar a girar por el soplo del viento.
-¿A qué quieres jugar?- preguntó la niña.
- A papás y a mamás.
Cloe quedó dubitativa por unos segundos, y preguntó:
-¿Tendremos que hacer cosas de papás?
El rió ante su inocencia.
-Claro, ¿qué sino? Tú harás la compra, limpiarás la casa, cuidarás al bebé… y mientras, yo trabajaré en la oficina, llevaré mi maletín y cuando llegue a casa estaré esperando un beso tuyo. Además llegaré con hambre, y te pediré la cena.
-¡Me gusta cocinar! Siempre ayudo a mamá cuando lo necesita.
- ¡Bien! Pues tú me harás la cena, y cuando estemos llenos y sea la hora de ir a la cama, dormiremos juntos. ¿Vale?
Cloe se bajó del columpio con un salto con intenciones de ir a jugar.
-Jugaremos mejor en el bosque- le dijo Michael mientras le agarraba de la mano y la internaba en él.
En el bosque hacía algo de frío, y el húmedo sotobosque de las lluvias matinales mojó un poco los zapatitos de la niña.
-Yo como soy el papá, te iré a comprar braguitas nuevas….
-No necesito.
-Sí que necesitas. Te las compraré de ositos… ¿Qué te parece?
Cloe no respondió.
-Para eso- prosiguió él- debes quitarte las tuyas para que te puedas poner las nuevas, que las tengo aquí.- y extrajo de uno de los bolsillos de su chaqueta una diminuta prenda interior, propia de una niña de seis años.
-¿Me las tengo que quitar?
-Sí, si no, ¿cómo quieres probártelas?
Rápidamente, comenzó a desnudarla.
-No… no me gusta este juego.
Pero él no paró. La pequeña comenzó a llorar con algo de miedo. Tras unos segundos, quedó vulnerable, desnuda e indefensa ante él, sollozando, pidiendo clemencia con tan sólo su mirada; pero él, perverso y obsceno, fiel a su inexplicable hedonismo infantil, tan sólo pensaba en los pequeños senos de la niña todavía no desarrollados.
- Venga, si es divertido…
Su voz ya entonaba perversión y excitación. Seguidamente, se desabrochó el pantalón y se desnudó él también de cintura para abajo. Tras aquello, el abismo y el dolor se apoderó de la pequeña Cloe, la injuria del hombre sería ya el último paso hacia el fin de su corta vida.
Laura Martínez.

Foto de Cristina Ruiz

14 julio 2008

Garabatos

No sabía que aquel culo era un corazón dibujado en su honor. Ni que la mano rota, una margarita desojada por los nefastos efectos del amor.
-¿Qué pintas?- me preguntó cuando se acercó hasta mí.
Rápidamente, escondí la libreta de dibujos y bocetos bajo mi regazo.
-Nada…- dije nerviosa y escéptica.
-Quien nada no se ahoga.
- Y quien se ahoga esconde su dibujo.
Me miró con extrañeza.
-Eso no tiene sentido.- y tras eso espetó:
- En el dibujo he visto un culo… ¿Ahora te dedicas a pintar figuras eróticas?
-No. Son sólo imágenes metafóricas.
-¿Y eso qué es?
- No lo entenderías.
Se acomodó en el banco donde yo estaba sentada. Parecía que se iba a quedar algún tiempo conversando.
-¿Crees que no soy suficiente listo?
Yo negué con la cabeza.
-Creo que no pones suficiente interés.
Ni si quiera me miró.
Allí nos hallábamos ambos, observando el entorno, y, quizás, cavilando sobre él.
-¿Sabías que el arroz está muy caro?- preguntó de repente sin dejar de mirar los alrededores.
Me encogí de hombros.
-Sí…-prosiguió.- y que por esta razón los niños tercermundistas no tendrán para comer.
-Muy triste…
-Sí- y sacó un paquete de tabaco de su bolsillo, del cual extrajo un cigarro. Se lo colocó en la boca, lo encendió y le dio una calada bien grande.
En realidad no sabía porqué comenzó aquel tema.
Su imprevisión era asombrosa. Nunca sabías con qué te sorprendería.
Absorbió otra pequeña porción de su cigarrillo, cargándose a la vez siete segundos más de su vida.
-¿Me quieres?- esta vez si que tuvo valor para mirarme.
Mi desconcierto fue tan grande que no le respondí.
Entonces él volvió a mirar hacia el suelo con el cigarrillo en la mano.
-Ya…- y negaba con la cabeza.
Tras varios incómodos minutos de silencio, me volvió a preguntar por el dibujo.
Yo, asentí y le entregué la libreta.
-¡Vaya! Es precioso… ¿Esto qué es? ¡A!, ya sé. Los cabellos desaliñados representa la locura. Los senos grandes, una dificultad para encontrarse con tu esencia verdadera, y… ¡Joder!, ¿Qué son estas manos…?
Le arrebaté molesta mi trabajo y lo volví a guardar entre el amparo de mi brazo y pecho.
Volvió a meterse el cigarrillo en la boca.
- La muchacha desnuda está llorando al pie del lago… ¿Es el lago todas las lágrimas que ella ha podido derrochar?
Me estremecí, porque sin duda parecía más listo de lo habitual.


Laura Martínez.

10 julio 2008

OSADÍA DE DOS CUERPOS REBELDES

La liturgia de nuestros cuerpos amanece solemne e impúdica ante las miradas que nos causa tan fanático ritual que ambos practicamos.
Tú hereje y yo mártir. Las sábanas, nigromantes; nuestra respiración agitada, escéptica y el ocaso tras la ventana, alguacil del universo.
Juntos, somos dos ateos de la castidad y camaradas del jurista adepto al amor.
Nuestra taciturna relación no va más allá de la placidez de nuestras odiseas bajo un cúmulo de mantas que rutilan como un cuerpo celeste allí en la oscuridad que nuestro cuarto desprende.
Tu linaje desciende de intrépidos caballeros, y mi estirpe no es más que una saga de secuaces quienes se han sometido a las órdenes de tus ancestros, al igual que yo ahora me someto a la espera de mi diagnosis que tú debes juzgar.
Me he entregado a tu aliteración de suspiros, a tus notables sonrisas que me embriagan, a tus ininteligibles expresiones... Eres tú quien subyuga y soy yo quien se deja dominar: un sádico y una masoca.
Tan iguales y tan distintos… pero juntos hermanamos los cachos que quedan de nuestras almas en una secreta hazaña, en una acción devota al amor.
Tú mi escolta y yo tu guardaespaldas; ambos jerarcas del poco espacio que nos rodea.
Y allí en el cielo, una tormenta enfadada que acaba de asesinar al amanecer y nos mira de reojo por nuestra osada rebeldía y por nuestra imprudencia de querer escaparse tan sólo unos segundos del mundo que nos rodea.
Dentro de poco, despertaremos de esta quimera totalmente real y zarparemos hacia una nueva terapia médica que afirmará nuestro estado de enfermos en proceso de recuperación.
Entonces, tú en una camilla y yo ya muerta…
Laura Martínez García

04 mayo 2008

El día que te dije adiós...

El día que dije adiós
Aquel fue, cuando di todo
del resto que se quedó
lo que vino y no volvió

Sin pedirte más que amor
y contra tantas barreras
condenas de un ciclo eterno
extraños de mundos pequeños

Y desperté sudoroso,
bañándome torpemente
desayuné presuroso,
sin tristeza, con olvido.

Y en un momento abrumado
surgiste en mi caminata
con el mensaje esperado
cambiándome esa mañana

Peor fue que no lo dije
'lo siento', no quise herirte,
rutina por algo nuevo
ya sin dolor, sin consuelo

Nuevos mundos explorando,
no pido ser otro amigo
aunque te extiendo mi mano
sin rencores ni temores

La felicidad de un niño
canalizando el cariño
que tantas veces ofrecí
Ese día dije 'adiós'

05 abril 2008

¿Me guardarias un secreto?




¿Me guardarias un secreto?

La mujer: ¡Tú sabes que sí! dime, ¿Qué sucede?

El hombre: Te amo... (algunas lagrimas llenan de brillo sus ojos) Te amo tanto, que no se que hacer contigo en este instante, la sensación de tenerte, abarazarte, sentir tu cuerpo tocando al mio, más tu confianza siendo mia, rebasa mi vida, mis sentidos, mi propia existencia.

La mujer: (sonrojada, y tiernamente emocionada, constesta con voz suave) Eres tan lindo y considerado, tan diferente a todos. Yo se que me quieres mucho, por eso yo tambien te amo .

(El hombre en silencio, besa el cuello de su mujer, sube a su mejilla dirigiendose lentamente a la altura de su oido, le cuenta su secreto)

La semana pasada hablé con Carolina, mi amiga de la adolescencia ¿La recuerdas? Me contó que vio lo hermosa que estabas dias antes de mi encuentro con ella. Me dijo que ese dia en la mañana, vestias de negro, luciendo esos aros que tanto me gusta cuando los usas...
¡Dijo que te veias tan linda, resplandeciente y seductora, que ni ella podria ignorarte si te hubieses insinuado!

Luego en el almuerzo por la tarde, dijo que en la mesa de al lado en donde estaba ella, estuviste por un rato sentada y que no tuviste tiempo de mirarla. Me comentó que te veias muy apurada, perseguida, algo ocupada...

Yo le dije, que así eras siempre cuando trabajas, que la razón por la cual los Ejecutivos de Empresas elegian a mujeres en sus trabajo, era por el gran compromiso que tenian con el.

Ella sonrió, pero luego; cambio su voz, y como una madre le habla a su hijo trato de aconsejarme.
- Hay muchos hombres en el mundo; bellos, inteligentes, millonarios, seductores, y otros sólo buenos amantes. Para mi, tu siempre has tenido todas las cualidades, y aun sin ellas, me habria enamorado de tí, ahora y en la juventud, cuando te veo, te escucho, y siento que estas cerca, toda mi vida se tranquiliza, la armonía tuya me revela los arcoiris que nunca puedo ver con otros hombres. Pero al fin, a tu mujer elegiste por sobre mi, ella fue quien logro hacerte sentir una vez lo que tu por mi.

Yo le conteste, que si tú nunca hubiese existido, ella habria sido de la unica mujer que me habria enamorado.

Luego ella siguio con su discruso; creo que sabes que no todos son capaces de entender, respetar y proteger el amor que una vez se siente y que se espera dure para siempre.
No puedo no contarte lo que vi despues, perdoname

Dime que sucede, porque estás tan rara conmigo ¿pasó algo malo? le dije.

Cuando me iba del restaurant, tu mujer se levanto de la mesa junto a su acompañante, pagarón la cuenta y con un descaro que no pude creer, ambos - cuando nadie estaba cerca -, entraron a uno de los dos servicios higienicos que hay, en donde solo cabe uno, y yo como si hubiese sido tu quien haya visto lo que vi, me enojé y la impotencia me llevo a revisar lo que sucedia alli dentro, entre ellos dos.
Trate de abrir la puerta, pero estaba atascada, la habian cerrado por dentro, luego trate de silenciar el lugar para escuchar si algun murmullo se oía, pero nada, así que entre al baño de mujer como estan juntos, crei que algo se podria escuchar, cerre la puerta, y puse mi oido en la pared, los gemidos y los comentarios de deseos de uno a otro, me espantaron y comencé a llorar.

Un montón de preguntas llegarón a mi cabeza con toda rabia: ¿Por qué nunca me quisiste? ¿Por qué te casaste con ella y le diste dos hijos? ¿Por que la vida no nos esposo para morir juntos como dos ancianos? ¿Por qué el amor nos hace sentir emociones tan crueles?

El hombre volvió a dejar caer algunas lagrimas y le dijó a su mujer
¿A quien engañe cuando creí que ambos eramos distintos a todos? ¿Qué me ibas a querer para siempre? ¿Qué no me traicionarias si te daba la libertad de ir con cualquier hombre a donde quisieras? ¿Por qué olvidaste el amor y el respeto que yo aún te tengo? ¿Por qué olvidaste el respeto y el amor de tus hijos?

La mujer, le tomá la mejilla a su hombre mientras él cierra sus ojos y le deja acariciar, ella le besa la otra mejilla y le dice:

Hay mujeres que llegada cierta edad, creen que sus hombres, no son nada, que vivir con ellos, que haberse casado con ellos, haber tenido hijos con su espermio, ha sido lo peor que les ha pasado en la vida, que la ignorancia de la juventud les hizo creer que serían felices con sus hombres por siempre... Pero yo, siempre me culpe por no ser la mujer que tu debiste haber tenido, que te merecias algo mejor, una mujer mas bella, y más inteligente que pudiera seguir las conversaciones que tu pretendias tener conmigo y que yo nunca pude seguirlas porque no se más cosas de las que sabes tú. Asi es como en mi constante malestar, caí en una depresión que aquel hombre que ni siquiera amo, logró hacer olvidar por un instante, mientras perdía la conciencia, y la vida.

El hombre, ¿Por qué nunca me dijiste nada de esto?

La mujer, Por qué esperé a que algo pasará, como tú para decirme, te amo.


28 febrero 2008

El conquistador [2ºPARTE]

... y en ese momento el teléfono sonó.
Se giro lentamente y lo vio,
como su coche había un millón en todo Madrid
y aun así lo hubiera reconocido en el fin del mundo,
y en si no era especial...
Ella pensó durante un momento que ese era el gran secreto del Conquistador,
que todo lo que el tocaba o a lo que el se acercaba se convertía en especial,
si una chica pasaba una tarde con el volvería con ese sentimiento
y todos los bienes que el poseía eran diferentes...
El a veces bromeaba con eso y la llamaba "Princesa",
Ella pensó en la grandeza de la palabra y le dio la razón por un instante;
Cuando una mujer estaba en sus brazos el la hacia sentir eso, una Princesa.
Abrió la puerta del coche lentamente,
y se sentó de la manera más discreta posible,
en vano aun sabiéndolo,
puesto que en su mente ya sabía que él la recorrería al entrar de arriba abajo,
le gustaba saber que lo hacia,
sabia que a el le gustaba mucho.
Rodaron carretera arriba hacia un mirador,
un mirador precioso lleno de vegetacion,
Ella supo que el no se fijo ni por un instante,
pero a lo lejos se veía una fila de farolillos que,
tiernamente y con mucha imaginación,
podía ser un amanecer fingido.
Entonces el la giro la cara con la mano,
y la acaricio la mejilla,
maldito, El sabia que a Ella eso la encantaba,
y por eso puso la mas grande de sus sonrisas.
Ella entonces penso que jamas podria
deshacerse de las ganas de pasar esos dias con El.
y hoy
¿que excusa pondria el para no seguir con ella?
Era la intriga que la consumía...
Continuara....

27 febrero 2008

El conquistador [1º PARTE]

Se sentó en el banco que daba mas cerca de la carretera,
ella quería verle llegar para tener tiempo de controlar sus nervios,
encendió un cigarrillo para pasar el rato,
aunque el quizás ya debería estar allí.
Todo empezó dos semanas antes,
cuando unas flores llegaron a su casa con una nota simple;
"Tengo ganas de ti",
Al leerla ella misma se dio cuenta de quien era,
porque solo había oído esa frase tres veces en su vida,
y era de la boca de aquel conquistador.
Había vivido noches y días de pasión con él,
pues como todas cayo ante tanto halago y tanta caballeroseria,
dones que se desvanecían, a su gusto, mas rápido de lo que el la quitaba la ropa,
aun así tenia una especie de don para quedar bien,
ella siempre decía que era un conquistador de los que te dejan ganas de mas...
Miro el cigarrillo,
estaba acabándose,
y el aun no llegaba,
¿quizás era una señal de que no debía estar allí?
No lo sabia, pero ella,
quería ir.

25 febrero 2008

La curva de la felicidad...

Siempre quise ser guapa. Supongo que como cada jovencita según vas creciendo vas desarrollando una especie de instinto asesino hacia las demas mujeres que te rodean, las odias por estar mas delgadas, mas estilizadas, tener el pelo mas largo, las uñas mas bonitas... etc...

A mi lo que mas envidia me daba eran los pechos y el culo de las demas...

Al final te das cuenta que es una soberana tonteria y que lo que tienes bien puesto esta.
Hoy por hoy me encanta mi culo (a quien no le va a encantar el culo de la foto) y mis pechos, y mi cara, y mi pelo, mis uñas y mi cuerpo...

No cambio nada de mi y os aseguro que me inflo a hamburguesas, pizzas y de todo lo que me apetece... total... igual que los hombres tienen su barriguita cervecera nosotras tenemos nuestra propia curva de la felicidad... ¿No estais de acuerdo chicas?

Animo que cada cuerpo es maravilloso y contra mas redondito y bien puesto mejor que mejor!

Photography: Una parte de mi
Autor: Rob


24 febrero 2008

Mi primera vez...

Esta es mi primera vez, la primera vez que escribo para vosotros, me invade una sensacion de nerviosismo y de inquietud, no se si seré lo suficiente buena para llenar un ratito en vuestras vidas... pero aun asi Tauritus me animo a hacerlo y como buena amante de los retos, alla voy;
En esta primera vez quiero acercarles un texto escrito por mi en mis primeros años en esto, espero que les guste.
"sono el despertador...y no quise despertar esta mañana, me quise quedar ahi tumbada, entre mis sabanas, recostada desnuda como aquella vez, aquella vez que abri los ojos y senti el tacto de tus manos acariciandome mientras respirabas junto a mi oido pausadamente...aquella primera noche, aquella suavidad con la que nos entregamos el uno al otro en un mundo de fantasias y colores que era nuestro, solo nuestro, un mundo al que nadie mas accederia, un mundo creado por y para los dos, en el que nuestros cuerpos eran los dueños, en el que nuestras bocas daban paso a una eternidad de calor y amor...aquella noche en la que nos regalamos lo mas preciado, nuestro corazon, fue una noche de ternura que empezo con ella, prosiguio con la pasion que se desata cuando dos almas gemelas hacen el amor en tranquilidad, sin prisas, solo amor...aquella noche que volvimos a nacer entre las sabanas,aquella que dio ese destello magico a nuestra mirada, aquella en la que nos fundimos en uno al unisono, en la que encontramos y disfrutamos de toda la paz que podian ofrecernos unas simples sabanas un dia de primavera...aquella noche que no olvidaria jamas de la que desperte tranquila, con una paz indescriptible...fue en esa misma calle, en esa misma casa,en esa misma habitacion,en esa misma cama... las mismas sabanas,la misma mujer... el mismo corazon...esta vez mi cama esta vacia, tu no estas alli y sin embargo... parece increible pero aun puedo distinguir tu suave aroma entre mis sabanas...cierro los ojos... ahora con ellos cerrados puedo dibujar las caricias que me hacias aquella mañana que juntos despertamos... como si fuera ayer y ya hace tantos años...decidido..cinco minutos mas en la cama..."
"[..]en el que nuestras bocas dan paso a una eternidad de calor y amor [..]... "
Ahora me rindo a sus criticas constructivas,
muchas gracias por esta oportunidad.
Un saludo, Trakita.

22 febrero 2008

La pasión de los amantes...

Bauhaus lo dijo y no le creí. Soñamos con los fantasmas del amor, y no lo quisimos ver hasta que fue demasiado tarde, me hubiera gustado saber qué buscabas, te hubiera dicho qué ibas a encontrar, quizá una puerta abierta, quizá aún un destello cegador y luminoso que durara un instante. Dejamos que el amor nos consumiera, arrastrando todo a su paso, un amor en un tiempo tan glorioso como lo describe Murakami y tan terrible que después de él no me queda la duda de que a pasión de los amantes es por la muerte, y yo te amo.