27 junio 2009
25 junio 2009
Nine Inch Nails - Right where it belongs
Mira al animal en esa caja que construiste
¿estás seguro de qué lado estás?
mejor no le mires a los ojos de cerca
¿estás seguro de qué lado del cristal te encuentras?
mira la seguridad de la vida que te has construido
todo, justo a donde pertenece
siente el vacío dentro de tu corazón
y eso es todo...
justo a donde pertenece
¿Qué tal si todo a tu alrededor
no es lo que parece?
¿Qué tal si el mundo que crees conocer
fuera un sólo un sueño fabricado?
Y si miras tu reflejo
¿eso es todo lo que quisieras ser?
¿qué tal si pudieras mirar a través de las grietas?
podrías encontrarte a ti mismo
¿tendrías miedo de averiguarlo?
¿qué tal si el mundo dentro de tu cabeza
fuera sólo una invención?
tus demonios y tus dioses
toda la vida y la muerte
¿y si realmente estuvieras solo?
tú puedes vivir en esta ilusión
puedes elegir si creerla
sigues buscando, pero no puedes encontrar los bosques
mientras te escondas en los árboles
Y si miras tu reflejo
¿eso es todo lo que quisieras ser?
¿qué tal si pudieras mirar a través de las grietas?
podrías encontrarte a ti mismo
¿tendrías miedo de averiguarlo?
19 junio 2009
Amistad
18 junio 2009
Águilas Doradas
Hubo un indio guerrero que encontró un huevo de águila en la cima de una montaña y lo puso junto con los huevos que iban a ser empollados por una gallina. Cuando el momento llegó, los pollitos salieron del cascarón, y la pequeña águila también. Después de un tiempo, aprendió a cacarear como las gallinas, a escarbar la tierra, a buscar lombrices, limitándose a subir a las ramas más bajas de los árboles, exactamente como todas las gallinas. Y su vida transcurría en la convicción de que era una gallina. Un día, ya vieja, el águila terminó mirando al cielo y tuvo una visión magnífica. Allá, en el azul claro, un pájaro majestuoso volaba en el cielo abierto, como si no necesitase hacer el mínimo esfuerzo. El águila vieja quedo impresionada. Se volvió hacia la gallina mas próxima y dijo: "Que pájaro es aquél?". La gallina miro hacia arriba y respondió: "Ah! Es el águila dorada, reina de los cielos. Pero no pienses en ella. Tú y yo somos de aquí abajo. "Y el águila no miró nunca más hacia arriba y murió con la convicción de que era una gallina. Como tal, todo el mundo la trataba; de esa manera creció, vivió y murió.
No eres uno de Ellos...
"Aún cuando tú has sido criado como un ser humano, no eres uno de ellos. Ellos pueden ser grandes personas, Kal-El. Ellos lo desean. Sólo carecen de la luz que les muestre el camino. Por esta razón más que por ninguna otra cosa –por la capacidad que ellos tienen para hacer el bien—es que te he enviado a ellos, mi único hijo".
Y la historia que presenta el director Singer en esta película está llena de asentimientos obviamente relacionados con la historia de Jesús. Lois y Superman mantienen una larga discusión acerca de si el mundo y ella realmente necesitan un salvador. Él le dice que, con su poder auditivo casi divino, puede escuchar a la gente clamando por un salvador todos los días. La batalla máxima con Lex Luthor intensifica esa conexión. En un esfuerzo por no revelar demasiado de la película, vamos tan sólo a decir que Superman es atacado de una manera similar a lo que nos cuenta el relato de la muerte de Jesús y que luego pasa por la experiencia de de una especie de resurrección. En cierto momento, Superman inclusive asume la posición física de Jesús en la cruz, cuando se sacrifica a sí mismo para salvar a la humanidad.
Singer, quien además es judío, no niega las conexiones entre Superman y Jesús, pero sus declaraciones dejan en claro que él no intenta mostrar en la película ninguna clase de historia cristiana en forma explícita. (Y las sugerencias en la historia relacionadas con las indiscreciones sexuales de Superman lo confirman.) Con todo, muchos cristianos habrán de usar las similitudes como un trampolín para dirigir la atención de la gente hacia Jesús. En su nuevo libro llamado "The Gospel According to the World's Greatest Superhero" (El Evangelio según el héroe más grande del mundo), el autor Stephen Skelton se extiende en sus declaraciones para revelar cómo los escritores de las tiras cómicas de Superman, los guiones radiales, los programas de televisión y las películas han modelado intencionalmente al Hombre de Acero con el Hombre de Quebrantos. Skelton apunta al hecho de que el sufijo "El" en el nombre Jor-El y Kal-El puede ser visto además como el nombre de Dios en el idioma hebreo. También se refiere al fenómeno de la muerte y la resurrección de Superman en los libros de la serie de tiras cómicas de los años '90. De hecho, en la introducción de su libro dice, "Yo sé quién es Superman en la realidad" haciendo una referencia explícita del gran héroe como una figura de Jesucristo.
Y aunque existe cierto valor en utilizar cualquier herramienta disponible para ayudar a otros a ver su necesidad de un Salvador, es importante que no perdamos el mensaje que de aquello que necesitamos ser salvos es nuestra propia naturaleza pecaminosa. La Biblia enseña que Jesús vino a morir la muerte que nosotros merecíamos debido a nuestra rebeldía en contra de Dios. En ese mensaje, Superman Returns (El retorno de Superman) juega un papel en concierto con las Escrituras. Cuando Jor-El sugiere que los humanos pueden ser grandes personas si alguien simplemente les muestra el camino, él se queda corto al no decir que por naturaleza los seres humanos son egoístas, que arruinan sus propias vidas y merecen la muerte eterna separados de Dios. Necesitamos un Salvador que muera por nosotros para darnos la oportunidad, por medio de su sacrificio, de vivir eternamente con el Dios de quien nuestros pecados nos mantienen separados.
Ese no es el mensaje que presenta Superman Returns. Y en realidad no necesita serlo. Es una película que muestra una gran historia por sí misma.
16 junio 2009
Chequealo!
¿Porqué el mundo no necesita a Superman?
El hecho de hacerse la pregunta ya es una desgracia sin paliativos. Y es una desgracia que viene de viejo, tan antigua como la civilización. Cuando vivíamos entre el Tigris y el Eufrates, nuestro mundo era del tamaño de un pueblo y los dioses campaban por sus respetos desde un resfriado a la caída de un rayo que mataba a una cabra, ya creábamos héroes que solventaban todos los problemas de los sufridos y pobres mortales – Gilgamesh-. Luego llegaron los griegos, que fueron los primeros en crear héroes que luchaban por poner en su sitio a los dioses, una panda de cabrones que dedicaban su tiempo a divertirse jodiendo al personal. Los judíos tenían, y tienen, un problema de marketing, su dios es vengativo, pendenciero y da unas ostias que ríete tú de Terminator. Los cristianos intentaron arreglarlo. Dios pasó de ser un psicópata matón a tener un plan universal, pasó de ser alguien que se divierte obligándote a matar a tu primogénito a ser todo amor, pasó de ser el gran acojonador a ser un salvador. Eso es Superman, un salvador. La figura de los leotardos azules y la capa roja tiene mucho que ver con Jesús. Y sin embargo no es un dios, pero casi, como Jesús, que no deja de ser sólo un hombre, aunque sea hijo de dios – luego la Iglesia Católica se inventó lo de la santísima trinidad porque sino se dejaba cierta grieta a que los cristianos pensaran que cualquiera podría ser Jesús, y como que no-. Tanto Jesús como Superman se inventan porque existe una necesidad intrínseca en el ser humano de un salvador – Ah, y no, no me he expresado mal. Jesús es un personaje inventado para un cómic de la época (no existe ni una sola prueba, de ningún tipo, que demuestre la existencia de Jesús, cosa extraña si tenemos en cuenta que, según el nuevo testamento y el Vaticano, Jesús fue una figura tremendamente influyente en su época y, sin embargo, no existe ni la más mínima mención a su figura hasta el siglo IV D.C., y ninguna mínimamente creíble). La Iglesia Católica aprovecha ese personaje adaptándolo para así dar base a un poder que dura ya mil quinientos años. Pero eso es otra película-.
La cuestión es por qué esa necesidad de un salvador. Por qué el ser humano se encandila con el deseo de alguien, de algo que no permita que un incendio destruya su casa, aunque lo haga a soplidos como el hombre de acero. Bajo mi punto de vista tiene que ver con que sabemos que existen cosas que escapan a nuestro control, cosas que sabemos que no podemos dejar fuera de nuestras vidas por mucho que lo intentemos; terremotos, inundaciones, incendios, accidentes de coche, de avión, un rayo, un meteorito, lo que sea. Por mucho que nos esforcemos, por mucho que nos resguardemos y tengamos cuidado hay cosas imprevisibles y desastrosas contra las que no podemos luchar, y de ello viven los seguros, esos optimistas bien informados. Y sin embargo eso es la vida. Vivir es un riesgo que no podemos controlar, es su belleza y su desgracia, y también es una incongruencia, aunque no muy grande, no crean. Sabemos que la vida es una aventura, un riesgo constante, pero, al mismo tiempo, saberlo nos hace desear que haya alguien que vele por nosotros, que minimice ese riesgo y nos permita recorrer ese camino lleno de baches con un mínimo de seguridad, aunque sepamos a ciencia cierta que Superman no existe. En el fondo, eso es lo de menos. Lo cierto es que nos gustaría levantar la cabeza, mirar al cielo y poder decir eso de ¿Es un pájaro?, ¿Es un avión? No, es Superman, y sonreír. Conste que podríamos hacerlo de todas formas. Levantar la cabeza, mirar el cielo – esté nublado o no-, respirar hondo y sonreír… pero no lo hacemos. Ese es el problema.
El Reflejo
Cuando murió Narciso, las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.
-¡Oh!- les respondió el río. -Aun cuando todas mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.-
-¡Oh!- prosiguieron las flores de los campos -¿Cómo no ibas a amar a Narciso? Era hermoso.-
-¿Era hermoso? -preguntó el río.
-¿Y quién mejor que tú para saberlo?- dijeron las flores. -Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, y contemplaba en tus aguas su belleza...
-Si yo lo amaba...- respondió el río -es porque... cuando se inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas.
15 junio 2009
Guitar Geek
Versión del Guitar Hero, elige una canción y tócala correctamente usando el teclado. No decepciones a todos tus fans en cada concierto
Soy Ciego
Dicen que una vez, había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía: “POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO”.
Un creativo de publicidad que pasaba frente a el, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomo el cartel, lo dio vuelta, tomo una tiza y escribió otro anuncio.
Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.
Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él el que rescribió su cartel y sobre todo... ¿qué había puesto?.
El publicista le contestó: "Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras", sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: “HOY ES PRIMAVERA... Y NO PUEDO VERLA”.
Frases Célebres Nietzsche
14 junio 2009
Aaarw!
"Aaarw!" es un conejo gingante imaginario con un auutomovil de peluche que no suelta por nada, Aaarww! Ataca la Ciudad
un conejito bonito decide destruir el mundo, es tan imaginario que para salvar el planeta es necesario bombardearnos la imaginación. El conflicto se desata cuando grupos defensores de la Imaginacion se oponen al ataque en contra de esta ultima y deciden entrar en guerra. Finalmente, los seres humanos se destruyen unos a otros por un asunto imaginario.
NO TE PUDE ESPERAR
Una vez un hombre muy afortunado había conseguido la mejor entrevista de su vida: Iba a entrevistar ni más ni menos que a Dios.
Esa tarde el hombre llegó a su casa dos horas antes, se arregló con sus mejores ropas, lavó su automóvil e inmediatamente salió de su hogar. Manejó por la avenida principal rumbo a su cita, pero en el trayecto cayó un chubasco que
produjo un embotellamiento de transito y quedó parado. El tiempo transcurría, eran las 7:30 y la cita era a las 8:00 p.m.
Repentinamente le tocaron el cristal de la ventanilla y al voltear vio a un chiquillo de unos nueve años ofreciéndole su cajita llena de chicles (goma de mascar). El hombre sacó algún dinero de su bolsillo y cuando lo iba a entregar
al niño ya no lo encontró. Miró hacia el suelo y ahí estaba, en medio de un ataque de epilepsia.
El hombre abrió la portezuela e introdujo al niño como pudo al automóvil.
Inmediatamente buscó como salir del embotellamiento y lo logró, dirigiéndose al
hospital de la Cruz Roja más cercano. Ahí entregó al niño, y después de pedir que lo atendiesen de la mejor forma posible, se disculpó con el doctor y salió corriendo para tratar de llegar a su cita con Dios.
Sin embargo, el hombre llegó 10 minutos tarde y Dios ya no estaba. El hombre se ofendió y le reclamó al cielo: "Dios mío, pero tú te diste cuenta, no llegué a tiempo por el niño, no me pudiste esperar. ¿Qué significan 10 minutos para un ser eterno como tú?"
Desconsolado se quedó sentado en su automóvil; de pronto lo deslumbró una luz y vio en ella la carita del niño a quien auxilió. Vestía el mismo suetercito deshilachado, pero ahora tenía el rostro iluminado de bondad.
El hombre, entonces, escuchó en su interior una voz:
Hijo mío, no te pude esperar... y salí a tu encuentro.
Los Artistas
Algunas Personas son Artistas...
... y es bueno que existan ellos, pues nos hacen ver los detalles gigantescos de la vida y los convierten en una sutil capa de pintura desfigurada, es bueno que los hayan pues son capaces de dar vida a historias muertas, son capaces de levantar monumentos, son aquellos que con sus sonidos despieran al hombre, cuya danza hace maravillar a un viejo, y cuyos colores hacen suspirar a un niño.
Demaciado Humano
Cabe presumir que un espíritu en el que el tipo �espíritu libre� ha un día de madurar y llegar a sazón hasta la perfección haya tenido su episodio decisivo en un gran desasimiento y que antes no haya sido más que un espíritu atado y que parecía encadenado para siempre a su rincón y a su columna. ¿Qué es lo que ata más firmemente? ¿Cuáles son las cuerdas casi irrompibles? Entre hombres de una clase elevada y selecta los deberes serán ese respeto propio de la juventud, ese recato y delicadeza ante todo lo de antiguo venerado y digno, esa gratitud hacia el suelo en que crecieron, hacia la mano que les guió, hacia el santuario en que aprendieron a orar; sus momentos supremos serán lo que más firmemente les ate; lo que mas duramente les obligue. Para los hombres de tal suerte encadenados, el gran desasimiento se opera súbitamente, como un terremoto: el alma joven es de repente sacudida, desprendida, arrancada, ella misma no entiende lo que sucede. Un impulso y embate la domina y se apodera de ella imperiosamente; se despiertan una voluntad y un ansia de irse; a cualquier parte, a toda costa; flamea y azoga en todos sus sentidos una vehemente y peligrosa curiosidad por un mundo ignoto. -Antes morir que vivir aquí, así resuenan la voz y la seducción perentorias: ¡y este �aquí�, este -�en casa�- es todo lo que hasta entonces había amado! Un repentino horror y recelo hacia lo que amaba, un relámpago de desprecio hacia lo que para ella significaba �deber�, un afán turbulento arbitrario, impetuoso como un volcán, de peregrinación, de exilio, de extrañamiento, de enfriamiento, de desintoxicación, de congelación, un odio hacia el amor, quizá un paso y una mirada sacrílegos hacia atrás, hacia donde hasta entonces oraba y amaba, quizá un rubor de vergüenza por lo que acaba de hacer, y al mismo tiempo un alborozo por haberlo hecho, un ebrio y exultante estremecimiento interior que delata una victoria -¿una victoria?, ¿sobre qué?, ¿sobre quien?-, una enigmática victoria erizada de interrogantes y problemática, pero la primera victoria al fin y al cabo: de semejantes males y dolores consta la historia del gran desasimiento. Es la mismo tiempo una enfermedad que puede destruir al hombre, esta primera erupción de fuerza y voluntad de autodeterminación, de autovaloración, esta voluntad de libre albedrío: ¡y cuanta enfermedad se expresa en las salvajes tentativas y extravagancias con que el liberado, el desasido, trata en delante de demostrase a sí mismo su dominio sobre las cosas! Vaga cruelmente con una avidez insatisfecha; lo que apresa debe expiar la peligrosa excitación de su orgullo; destruye lo que atrae. Con malévola risa da vuelta a lo que encentra oculto, tapado por cualquier pudor: trata de ver el aspecto de las cosas cuando se las invierte. Es por arbitrio y gusto por el arbitrio por lo que acaso dispensa entonces su favores a lo hasta tal momento desacreditado, por lo que, curioso e indagador, merodea alrededor de los más prohibido. En el trasfondo de su trajín y vagabundeo -pues está intranquilo y sin norte que le oriente, como en un desierto- está el interrogante de una curiosidad cada vez más peligrosa. �¿No es posible subvertir todos los valores?, ¿y es el bien acaso el mal?, ¿y Dios sólo una invención y sutileza del diablo? ¿Es todo acaso en definitiva falso? Y si somos engañados, ¿no somos precisamente por eso también engañadores?, ¿no nos es inevitable ser también engañadores?� Tales pensamientos le conducen y seducen cada vez más lejos, cada vez más extraviadamente. La soledad esa temible diosa y mater saeva cupidinum, le rodea y envuelve, cada vez más amenazadora, más asfixiante, más agobiante; pero ¿quién sabe hoy qué es la soledad?