Eso es lo que pasa ahora mismo en Miami. ¿Las razones? Un sistema insostenible que se ha mantenido en el tiempo según el cual cualquier empleado público cobra
sobre 100000 euros. Más de lo que gana Zapatero, todo un presidente de un país.
Vivir para creer.
Miami ya no es lo que era. La ciudad del glamour, el famoseo y diversos trapicheos está en estos momentos en sus horas más bajas. Quiebra profunda, añadida a un problema mayor: la incapacidad que tienen las autoridades públicas para aceptar su error y, lo que es peor, la negación de la propia quiebra. El propio poder público ha instaurado en la ciudad el caos.
¿Las razones? Un sistema público insostenible y muy extendido; es decir, increíblemente burocratizado. Un sistema donde los funcionarios ganan más que cualquier empleado privado (casi 100 mil € por 30 mil de un trabajador privado). Un sistema así está inevitablemente condenado a la ruina. Y la verdad es que recuerda muy mucho a España.
