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21 agosto 2010

La llamada

Publicado por Yareli

Llamó a las tres de la mañana con la voz medio apagada por los incontables cigarros fumados a lo largo de la tarde y principios de la noche. Aún no estaba tan entrado en alcoholes, pensé.

-Y entonces al levantar la chamarra, derramé dos tragos -dijo un tanto sobresaltado- pero hubieras visto, que de haber querido, rompía una de las botellas y se la clavaa a ese hijo de puta en la cara y le sacaba los ojos, a ese pinche gordo de mierda, para que no esté mamando con sus pendejadas.

-Calma...- le respondí.

-No ¿y es que sabes cuál es el problema? Que todo es una basura, desde pequeños nos meten la jodida idea en la cabeza de que debemos ser y hacer las mismas cosas, todos., como imbéciles ¡La puta escuela! más que cualquier otra cosa. ¿Dónde se queda el placer, la diversión?

-Vale, pues no lo sé, supongo que debemos hacer que el sistema funcione de algún modo...

No sé qué más dijimos esa noche, pero no recuerdo haberlo escuchado antes o después tan borracho como ese día. La verdad, me parecía que su enojo sólo era la justificación de algo más grande. Pero no pregunté más; una de las certezas que sí tengo es que entre menos preguntes más informado estás.

-Dime algo lindo, anda... -dije, poco antes de cortar.

-Algo lindo es... esta sensación de rueda de la fortuna con ratón mecánico de feria- seguido de una risa convulsa, de cuando sabes que lo único mecánico ha sido tu respuesta. Y te supera. De pronto ya no es importante el motivo de la llamada, ni las cosas que se dicen. Tampoco las risas nerviosas o las expectativas asomadas entre el tequila y la complicidad al otro lado del teléfono.

02 diciembre 2007

El Amor Verdadero

EL AMOR VERDADERO


Un famoso maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que estaban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando este se apaga en lugar de entrar a la hueca monotonía del matrimonio.



El maestro les dijo que respetaba su opinión, pero les relato lo siguiente: " Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno y sufrió un infarto. Cayo. Mi padre la alcanzó, la levanto como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta. A toda velocidad, rebasando, sin respetar los altos, condujo hasta el hospital. Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.



Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche sus hijos nos reunimos con el. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas. El pidió a mi hermano teólogo que le dijera, donde estaría mamá en ese momento.



Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, conjeturó como y donde estaría ella. Mi padre escuchaba con gran atención. De pronto pidió "llévenme al cementerio". "Papa" respondimos " ¡Son las 11 de la noche! ¡No podemos ir al cementerio ahora!" Alzo la voz y con una mirada vidriosa dijo: "No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años". Se produjo un momento de respetuoso silencio. No discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador, con una linterna llegamos a la lapida. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos: "Fueron 55 buenos años... saben Nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así". Hizo una pausa y se limpio la cara. "Ella y yo estuvimos juntos en aquella crisis. Cambio de empleo" continuó "Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de seres queridos, rezamos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores... hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por que?, porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida.



Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera..." Cuando mi padre termino de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de lágrimas. Lo abrazamos y el nos consoló: "Todo esta bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen día". Esa noche entendí lo que es el verdadero amor. Dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, mas bien se vincula al trabajo y al cuidado que se profesan dos personas realmente comprometidas. Cuando el maestro termino de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle. Ese tipo de amor era algo que no conocían