27 octubre 2011

Zhelyalceda Blog's - Metamorfosis

Los zombies de nuestro siglo.

Cruzaba la calle con una pesadez que sólo el pavimento era capaz de soportar. La grande avenida se abría a sus lados impotente lleno de automóviles, no importaba si iban o venían, no sentía ganas de correr ¿a dónde iría?

La sombra en el suelo era su mejor compañera, era la única que siempre estaba con ella; aún en la oscuridad de la noche podía sentirla pegada a ella, se extendía y la abrazaba para consolar la negrura de sus lamentos. Estaba triste, toda su vida se había caído por el caño recorriendo el camino de las aguas negras, la mierda y los desechos —yo misma soy un basurero —a veces se repetía con mucha tristeza en lágrimas.

Caminaba entre calles y avenidas, callejones y puentes. Las personas le daban la vuelta al observarla, en ocasiones los niños gritaban creyendo que una película de terror se hacía verídica frente a ellos. Ella no hacía caso y con su lento caminar continuaba marcando y chorreando gotas de un líquido entre blanco y rojizo. (Ver más...)

Libro Sentimientos

Ojos firmes, que al mirar
consiguen bajar los míos,
sabías…¿qué tus ojos eran mi guía
y tu alma mi destino?

Recuerdo la última vez
que los pude observar,
mientras tus labios susurraban
que me ibas a dejar.

Nunca podré olvidar
aquellos firmes ojos,
tan vacíos y oscuros,
que ni se inmutaron
al ver los míos llorar.

Y a donde quiera que mire,
vuelvo a ver tus pupilas llamear,
aun cerrando los míos
para no verlos más;
siguen ahí, en la oscuridad.

Reflexiones desde el subsuelo.

Para Juss, como siempre mi voz en la soledad

La única excusa que me hizo coger el coche aquella mañana gris fue probar el arroz con costra del chef Antuan del Pozo de la Nieve. Ya me habían contado maravillas de su cocina, pero como suele sucederme no creo en la palabra de los demás, y menos si se trata de temas gastronómicos.
Cuando por fin llegué al Pozo de la Nieve después de conducir más de lo que necesitaba, pensé seriamente en matar a Hernando Márquez, el organizador de aquella parada de monstruos demasiado negros como para vivir fuera de sus páginas. Sonreí, al menos el sentido del humor lo tenía intacto. Más valía que el arroz con costra estuviese a la altura de la Capilla Sixtina, si no tendríamos problemas. Bajé del coche algo hastiado, tenía ganas de estirar las piernas y respirar aire puro. Me desperecé como un oso amaestrado en el aparcamiento; llegados a aquel punto, no me importaban las miradas indiscretas. Una ojeada rápida al Hotel Restaurante y las expectativas se cumplieron. “El Pozo de la Nieve era digno de visitar”, me dije a media voz mientras sacaba con algunas dificultades las maletas del maletero. Pip-pip, la alarma cantó como un jilguero ronco. Sólo iba a pasar un fin de semana y llevaba equipaje como para irme a la guerra. Ya me lo decía mi ex-mujer: “Eres muy presumido, ¿para qué quieres tanta ropa si no te la vas a poner?” (Ver más...)

09 octubre 2011

Cruel Ventada

"Por aquellas veces en las cuales se habla o procede con imprudencia, y por iluso, se provoca un mal momento que pudo evitarse tomado las providencias necesarias"
En una noche calma,
Un frio que in-moraliza
Los acentos de cruel ventada,
Cae sobre quién por justo agobia,
Le veta y no le extraña.

Entre aquellos torrentes embriagados
De espíritu noviciado
Ningún alma por vicio avanza
Algunas se retraen,
Otras simplemente vagan,
Y éstas, de las cuales hablo, colapsan.

La noche que inicia,
En espera del acto ambiguo
Lo que promete retrasa,

Por riesgo al acecho
La duda que forja
Al espíritu mata.

Grausse

08 septiembre 2011

Nada me inspira.

Nada me inspira;
ni siquiera el sol,
ni siquiera la luna.
El mar me ahoga,
la montaña me esconde,
el desierto me seca
y el campo me ciega.

Nada me inspira,
nada, nada...
Los sueños se esfuman,
Los amores se tuercen,
La bebida se amarga,
El bocadillo desgasta.

¡Oh Dios, Piedad!
Que la muerte encanta
A la familia aleja,
A los amores olvida
Y a los sueños rebasa.

Andrés C.