29 septiembre 2008

El debate que nadie ganó

En la madrugada del viernes al sábado se celebró el primero de los tres debates que enfrentarán al candidato republicano John McCain con el senador demócrata Barack Hussein Obama. El sábado mi nuevo colaborador, The Insider, ya dejó una crónica del debate excelente.

Personalmente, como sabréis, no me gustan especialmente ninguno de los dos candidatos, aunque prefiero que gane John McCain para que el avance socialdemócrata en EEUU se anule. Aunque parece que en el Partido Republicano también hay un avance intervencionista – las últimas actuaciones de la administración Bush lo confirman –, John McCain dio mejores soluciones económicas que las de su rival socialdemócrata.

Dijo McCain que “hay muchos problemas en nuestro sistema”. No sé a qué sistema se referirá, pero espero que no sea al capitalismo. Antes que echarle la culpa a un sistema – en EEUU es una idiotez porque no hay socialismo ni comunismo – convendría echársela a un par de gobiernos algo keynesianos. La cosa comenzó con el incomparable Clinton y ha ido aumentando hasta que Bush, por no ser una excepción, se convirtió a nuestro amigo Keynes. Pero está claro que McCain no le va a echar la culpa a su presidente actual porque no tiene los bemoles de otro republicano como, por ejemplo, Ron Paul, el cual atiza a troche y moche a su actual partido (aunque parezca raro en España, en USA es más corriente de lo que parece).

En Seguridad y Defensa, como era de esperar, todos los analistas ha coincidido en que ha ganado McCain. Es natural, puesto que Obama ahí pierde todo su “encanto”. Como dijo algún que otro analista, si yo tuviera a algún familiar mío en Irak votaría a McCain. Precisamente cuando salió el tema de la Guerra de Irak, donde parece ser que McCain también se impuso, empezó una pantomima. La de sacarse cada candidato un brazalete de un soldado muerte y contar distintas historias que dijo la madre del fallecido. En el caso del brazalete de McCain, la madre le pidió que la muerte no fuera en vano; en el caso de Obama, le pidió que no hubiera más brazaletes así. Rayando el electoralismo más absurdo de los últimos tiempos, se quedaron tan contentos con sus respectivos brazaletes. A pesar de todo, he de decir que McCain siempre queda más convincente porque todavía no tiene esa familla de Judas Iscariote que recorre a Obama cada vez que dice que hay que hablar con dictaduras comunistas pseudo-bolcheviques.

Precisamente en política exterior Obama presumió de lo que no tenía que presumir: de llevarse bien con Zapatero. ¡Pues vaya cosa! Como en EEUU Zapatero tiene buena fama, tanta que se le recuerda por faltar el respeto a los valores patriotas de EEUU – algo que allí, al contrario que aquí (España), se tiene muy en cuenta – y nada más. McCain le sacó a Raúl Castro, Ahdmadineyah y otros grandes regímenes donde la libertad prima por todo lo demás. La conclusión es que estuvo un pelín más fuerte McCain.

Lo cierto es que también debo de ser de los pocos que le da mejor impresión hablando McCain que Obama. Obama tiene la fama de buen orador, de buena imagen... Lo segundo lo admito, porque es más joven, lo cual conlleva menor experiencia, algo que no me gusta para dirigir la empresa del gobierno. Sin embargo, lo de buen orador es mentira. O soy yo u Obama es tartamudo, porque no para de estar dubitativo cada vez que habla. ¿Soy el único que lo nota?

Conclusión: ganó McCain por poco. Habrá que esperar a los demás. Es, en realidad, el debate que nadie ganó.

28 septiembre 2008

La leyenda Newman

Ayer, desgraciadamente, nos dejó uno de los mayores mitos de la historia del cine. Los ojos más azules que cubrieron a un galán de Hollywood que además de actor era director, guionista y productor. Estoy hablando, cómo no, del inigualable Paul Newman.

Indiscutiblemente fue un mito del cine. Tanto que le llamaban la estatua griega de Hollywood, lo cual podemos llegar a comparar con la antigua mitología griega. Fue durante muchos años el hombre más sexy del mundo y el que puso de moda los llamados sex-symbol. Más allá de eso ha sido un actor que ha hecho disfrutar en innumerables ocasiones al gran público con sus excelentes interpretaciones.

Nació un 26 de enero allá por el 1925 y nadie se imaginaba a lo que llegaría aquel rapaciño. Su padre tenía origen judío y alemán, y su madre se inclinaba por fuertes convicciones católicas. Hecho un héroe de guerra – sirvió en la marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial – regresó a EEUU, concretamente a Kenyon, para graduarse en Ciencias Económicas. Gran amante del fútbol americano, ingresó a un equipo.

No tardaría demasiado en mostrar sus inclinaciones por el mundo de la actuación y del espéctaculo. De hecho, poco después de lo anteriormente mencionado se unió a la compañía de Teatro de Illinois – curiosamente donde es senador Barack Hussein Obama - “Woodstock Player's”. Allí conoció a su primera esposa, que le duraría solamente 9 años. Sin embargo, es la madre de todos sus hijos.

Lo que le hará pasar como leyenda de Hollywood son sus dos Óscar y sus nueve nominaciones a los mismos. Es uno de los actores que más nominaciones ha tenido a los Óscar, siendo superado por el mismísimo Nicholson, del que ya se habló aquí (3 Óscar y 12 nominaciones).

No obastante, hasta 1986 no consiguió la ansiada estatuilla “de verdad”, como el diría. Lo dijo así porque un año antes le habían entregado una honorífica por sus múltiples actuaciones, y él quería una por una sola interpretación. Le vino por El Color del dinero, en la que se puso a las órdenes del inigualable Martin Scorsese para interpretar a un antiguo campeón de billar retirado. La actuación de Newman es, en una palabra, impresionante. En dos sería impresionante e inigualable. Se suele coincidir en que esta película es una continuación de El Buscavidas.

A pesar de todo, una de sus mejores películas será La leyenda del indomable. En definitiva, el título le viene al pelo. Él mismo es una leyenda, y un indomable. Siempre en contra de las drogas (no sé si de su prohición, pero sí de su consumo), promocionaba documentales en contra de la adicción y ponía dinero. Por actuaciones como esas, fuera de la pantalla, recibió otro reconocimiento de la Academia por su Humanidad.

Nos dejó ayer, tras un largo cáncer de pulmón. Dejó su tratamiento y se retiró a su casa, para agonizar en ella junto a su familia y demás seres queridos. Comportamiento tradicional, como el de su madre católica. Ellas no olvidarán sus ojos; los demás no olvidaremos su profesionalidad.

Algunos lo recordarán por su papel en El Golpe; otros, por El color del dinero. Lo que nadie podrá decir es que no le recuerda por algo. Bien sea por su enorme persona, por su enorme belleza o por su enorme capacidad cinematógrafica, es una leyenda. LA leyenda.

PELÍCULAS RECOMENDADAS:

-La gata sobre el tejado de zinc caliente (1958)

-El buscavidas (1961)

-Cuando se tienen veinte años (1962)

-Hud, el más salvaje entre mil (1963)

-La leyenda del indomable (1967)

-Veredicto final (1982)

-El color del dinero (1986)

-Ni un pelo de tonto (1994)

-Camino de perdición (2002)

27 septiembre 2008

"Tema 1: La naturaleza y El Cambio"


La physys, tal y como la traduce Aristóteles, no se traduce únicamente en la naturaleza, claro está que se incluye en el concepto. La naturaleza se compone de sustancias y éstas, para que sean algo, deben mantenerse en sí mismas. Pero llega el problema del cambio o transformación. ¿El cambio, como una pequeña metamorfosis? ¿El cambio de conciencia? ¿El “Qué somos, de dónde venimos, a dónde vamos”?
Poseemos la duda de la transformación como una ingente molestia impregnada en la… ¿ropa? ¿Y si me la quito? Sí, delante tuya, da igual, ya me has visto otras muchas veces, ¿recuerdas? Comenzaste a devorarme en una noche de injuria,- no lujuria- Me tocaste todo el cuerpo, descubriste mi esencia y me hiciste llegar a un estado donde el tiempo se encontraba en suspensión. Está incluido en la naturaleza, por lo tanto, según Aristóteles, forma parte de la physys: es filosofía.
¿El cambio? ¿El cambio de persona, así como tú me cambiaste a mí? ¿O el cambio espetado en mi sexo? Como la majadería cuerda del loco adepto a la pasión, o como el nimio ser que, en realidad, siente lo mismo que nosotros cuando hace el amor. ¿Cambio entonces? ¿Qué nos diferencia; tu pelo rubio, tu cuerpo escultural tus rasgos marcados o tu estilo de vestir? ¿Qué nos diferencia; el trémulo resplandor de la luna brillando esa misma noche? ¿El sudor hedónico resbalando por nuestras ásperas pieles? ¿O quizás nuestras ásperas pieles esperando a ese hedónico sudor? Un asunto sexual y lleno de, ilícitamente, prohibiciones enfáticas.
Mi mórbida mirada y tu mística sonrisa convierten todo en una acción de un futuro cercano que, involuntariamente, nuestro cerebro ha procesado y enviado a nuestros nervios. Asimismo el único músculo involuntario situado en la cavidad torácica, palpita más intensamente y hace que estremezcamos aún sin habernos rozado siquiera.
Pero ya no es roce, sino presión; ya no existe el beso en sí mismo, sino un órgano loco por la – y ahora sí- lujuria. Tú metido en mí, y yo encajada a tu cuerpo, gimiendo de un posible e imaginado sentimiento de amor. ¿Amor? Ahí está el cambio, piensa en ello.
¿Pienso luego existo? No pienso, me dejo llevar. Somos dos inmolados seres que, en un rito para ofrecer su carne al paraíso, no han esperado ni dos minutos en pensar en las consecuencias, en El Cambio.
La transformación de la inocencia, la transformación del estupor y de lo impúdico. Ahora es todo obsceno, - ¡Y qué obscenidad!- La mente juega sucio. No, la mente no juega sino nuestros cuerpos, experimentando sus nuevas reglas.
Pero… dejo de imaginar y aquí sigo, mirándote fijamente a los ojos. Llega El Cambio, la desilusión. ¿Desilusión? No, créeme, esa mirada tuya ha sido más productiva que cualquier otro polvo.

Laura Martínez

22 septiembre 2008

B

Busco desvestir el velo
de tu boca vacía
a base de besos desvaríos.

20 septiembre 2008

Brisas


Hay veces en que es un desafío burlas los sentidos
Me he encontrado con mi nariz sintiendo olor a limón
Hay veces que mis manos se encuentran con la medida
De tus caderas, del espacio formado al tomar tu mano
La suavidad de tu rostro
La luz de tu sonrisa.
Te veo aun como eras en aquel tiempo
Cercana y amiga
Cálida, alegre, vital...
Espontánea y atenta...

Somos otros, y somos los mismos....
Ajenos y cercanos
Temerosos y ansiosos
Con cariño medido
Respeto eterno
Por lo que fue, por lo que somos
Por lo que seremos
Aun así te extraño..


Ahora somos lo que queríamos ser
Y así y todo estamos mas separados que antes...